sábado, 15 de marzo de 2008

Woody Allen. Annie Hall


Anoche, volví a ver por enésima vez, la película Annie Hall de Woody Allen.

No soy persona que le guste subir a nadie a un pedestal, pero con Woody, me quito hasta la camisa.

Cómo me gusta esa película (y tantas otras, del autor) Si a la historia de una época, de una manera de pensar y actuar, de unas obsesiones, hubiera que ponerle imágenes, situaciones, ropa, cachondeillo, esas imágenes serian las de Annie Hall.

Así éramos, rompiendo con los tabúes, inventando formas de relacionarnos, fuera de lo establecido, frustrante entonces, frustante ahora. Sin salidas. Con verdades como puños y mentiras escondidas, imposibles de reconocer ni en lo más íntimo.

Woody, calibrando culos y en la otra mano, un manual sobre los sercetos de la muerte. Annie, buscando “papás” que la salven, de las arañas que entraron por el desagüe de la bañera y dando sus pasitos para el triunfo estelar. ¿Porqué no?.

Sexo libre, sin complejos y sin culpas, pero ignorante. Desde luego sin viagra, gracias a Dios.

Toda la película hace que la sonrisa no se aparte de los labios. Un esbozo de sonrisa que no pasa de ahí y detrás de la sonrisa unas cuantas interrogantes.

Han pasado muchos años.
Y yo ya no sé por donde van los gustos ni las preocupaciones sexuales o existenciales de la juventud.

Pero Woody, empujó muchas puertas, sacó muchos trapos ocultos a la luz y seguro, que ahora, el camino de la introspección, con ironía y sin hacernos demasiado caso, es un poquito más llano.

CGC

sábado, 15 de marzo de 2008. Gijón

jueves, 13 de marzo de 2008

Berta Piñán. Esta Casa



Esta casa

Esta casa tamién ye la mio casa,
la memoria confiada de les coses que quixi
y rápidu escaecí.
Pocos son los atabales que conmigu viaxen:
llugares tan berves como plumes
y esos otros onde dexé los vezos
prendidos por siempre d’algún llabiu.
Todu eso, palacios d’agua del xardín del deseyu,
todu eso y tu, ye la mio casa.

BERTA PIÑAN



Esta casa

(traducción al castellano)

Esta casa también es mi casa,
la memoria confiada de las cosas que quise
y rápidamente olvidé.
Pocas son las cosas que viajan conmigo:
lugares tan "breves" como plumas
y esos otros donde dejé los "besos"
prendidos para siempre de algún labio.
Todo eso, palacios de agua del jardín del deseo,
todo eso y tú, es mi casa.

BERTA PIÑAN



sábado, 8 de marzo de 2008

Química


Entre tú y yo hay química.

Hay química, siempre la ha habido y siempre la habrá. Así pasen mil años.

Pero no te puedo soportar. Lo que sé de ti es un laberinto de temor hacia las emociones. Yo a ti te doy miedo, porque no sabes estar, no eres capaz de amar y conmigo te morirías del susto.

¿Qué voy a hacer? Dejaré que te vayas, poco a poco o de golpe.

No voy a seguir acercándome a una persona que me pone y me quita. Me calienta y me enfría, cuando entre sus costillas no hay más que aserrín, y nula capacidad para querer. No nos vamos a engañar, hay muchas personas que son así.

Es verdad que me atrae tu química, pero tus durezas están muy lejos de mi núcleo.

Sin mezcla, no hay química. No habrá la más mínima posibilidad de mezclarnos.

Se jodió el invento.


CGC

miércoles, 5 de marzo de 2008

En ti


Cómo puedo escapar,
Si estoy en ti.

Si tu materia y la mía,
Están hechas de la misma sustancia.

Si la luz que nos unió,
Nació para nosotros.

Si el día que te conocí,
Por primera vez, vi el sol.



CGC

1992

martes, 4 de marzo de 2008

Te busco





Aunque tú estés lejos,

Yo te busco.



Te busco en las calles,

En los cines, en los cafés.


Te busco en los mercados,

En la universidad.



Aunque sé que estás lejos,

No dejo de buscarte.



Sé que te voy a encontrar,

Que tú también me buscas.


Aunque sabes donde estoy

Y yo donde tú estás.




CGC




lunes, 3 de marzo de 2008

De Ti


De ti,
No quedará,
Ni un recuerdo.

Sólo un barco hundido,
Por la tormenta.

Antes de la batalla.
CGC

miércoles, 27 de febrero de 2008

Luis Alberto de Cuenca. El Desayuno





EL DESAYUNO

Me gustas cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
«Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno».


Luis Alberto de Cuenca