jueves, 15 de mayo de 2008

Aún


Me desperté helada,
Vi mi cara pálida
En el espejo.

Apreté mis mejillas
Con las manos.

Se pusieron rojas...

Comprendí,
Que aún estaba
Viva.

CGC

martes, 13 de mayo de 2008

Me hará santa



Yo me dí
Por vencida,
Y no luché.

¿Cómo hacerlo?.

Abandoné mis caretas
Y me retiré,
A éste desierto.

Y aquí encontré,
Esta soledad,
Que me matará,

O me hará santa.
CGC
Gijón 1993

lunes, 12 de mayo de 2008

Salvo la vida


Todo el mundo sabe lo que siento. Mejor que yo...

No tengo certidumbre de mis pensamientos de mis emociones, de mis regocijos sí, aunque sean momentáneos, sé que resueno como un cascabel o un repique de campanas.

Es verdad que la “sombra” que yo quiero me pone como unas Alegrías de Cádiz. Y no me importa nada más.

Tú música es curativa para mis células, me vuelve etérea, cristalina, parlanchina y siento mi cuerpo, de la nuca a los pies, volando por el vacío.

Y no quiero nada, no necesito casi nada, sólo esa mágica presencia que no veo ni miro pero que reluce, más allá de la calle del autobús, de la cena que hago rápida y de mis noches apacibles, sin sueños ni pesadillas.

Te tengo incorporado a mis trasiegos mentales: en los que busco el amor, pero guardo la ropa. Demasiado egoísta, demasiado llena o vacía para compartir. Quizá demasiado fría, a estas alturas.

Pero si te acercas y me miras aunque sea un microsegundo, me pones, me pones a cien por hora y más morada que un lirio. Y te doy las gracias, porque es posible que ningún otro cuerpo, haga ya, eso conmigo.

Me “pones”, sí que me pones y me quedo rendida a tus pies, porque sé que no me harás daño. Tienes un corazón grande y hermoso, como tú.

Y yo no tengo nada que perder, salvo la vida.


CGC

sábado, 10 de mayo de 2008

Pablo García Baena. Elegía


ELEGÍA

Me envuelvo en tu recuerdo
como en nieblas secretas que me apartan del mundo.
En la calle sonrío al amigo que pasa,
y nadie,
nunca nadie
adivinó mi muerte bajo aquella sonrisa
ni el frío sin consuelo de mis ojos que ciegan
pidiendo de los tuyos más desdén,
más veneno.
Ahora que la tarde se derrumba en las sombras,
y que el libro de versos resbala por mis manos,
ahora que la lluvia llora por los cristales
de mi ventana,
y llanto va a caer de mis ojos,
antes de que una mano encienda la dorada
llama de mi quinqué,
dime si tú no sueñas en tu balcón, ahora
que la lluvia nos une a los dos con sus lágrimas,
o si sobre el teclado de tu piano oscuro
agoniza Chopin
bajo tus manos trémulas.
Nunca sabrás el loco deseo que me tortura
de cautivar tus labios bajo mi boca ávida,
y sentir el latido de tu sien en mi mano
aprisionada como un pájaro aterido.
Pero no sabrás nunca nada de mi deseo.
Nada de cuando pienso desgarrar con mis dientes
los azules canales de tus venas
y juntos
morirnos desangrados, confundidas las sangres.
Pero estamos ajenos.
Yo sigo en mi ventana,
y tú soñando en otro mientras Chopin suspira,
ahora que aún no arde en mi quinqué la luz
y que a los dos nos une la lluvia con sus lágrimas.

Pablo García Baena

viernes, 9 de mayo de 2008

Alejandra Pizarnik. Exilio


EXILIO

a Raúl Gustavo Aguirre

Esta manía de saberme ángel,
sin edad,
sin muerte en qué vivirme,
sin piedad por mi nombre
ni por mis huesos que lloran vagando.

¿Y quién no tiene un amor?
¿Y quién no goza entre amapolas?
¿Y quién no posee un fuego, una muerte,
un miedo, algo horrible,
aunque fuere con plumas
aunque fuere con sonrisas?

Siniestro delirio amar una sombra.
La sombra no muere.
Y mi amor
sólo abraza a lo que fluye
como lava del infierno:
una logia callada,
fantasmas en dulce erección,
sacerdotes de espuma,
y sobre todo ángeles,
ámgeles bellos como cuchillos
que se elevan en la noche
y devastan la esperanza.

Alejandra Pizarnik

jueves, 8 de mayo de 2008

Saborear


Un hueco en tu cama
Un delantal en tu cocina
Tu mano en la bañera...

Quiero tu corazón,
Dame Todo tu corazón.

De tu cuerpo, serrano mío,
Me ocupo yo.

T e voy a saborear.

CGC

lunes, 5 de mayo de 2008

Oculto tesoro


Un día como hoy, sería un buen día para que vinieras a buscarme.
Acercarte a mi puerta, tocar el timbre tres veces como hacen los enamorados.

Me pondría los zapatos, pintaría mis labios con un rojo suave para no mancharte y correría escaleras abajo sin esperar el ascensor.


Pasearíamos por la playa, donde rompen las olas con los pantalones remangados dejando que la espuma roce nuestros pies.

Te hablaré sólo de cosas bonitas y esperaré a que quieras tomarme la mano.

Te invitaría a nadar un par de largos por la playa pequeñita y si no fuera una playa tan urbana, a secar nuestros cuerpos desnudos sobre la arena.

Aquí se acaba la historia. No hace tiempo para ir a la playa, no sabes el camino de mi casa, no estamos enamorados y me parece, que mojarte no te va.

Pero un poco de imaginación no creo que me mate.

Si no fuera tan difícil, me alejaría de ti. Buscaría una casa en la montaña, con vistas al mar, plantaría muchas flores, un cerezo una higuera un acebo y un olivo.

Pondría un detector contra “hombres duros” que naturalmente te alejaría de mis dominios.

Juego con mi cabeza, disfruto con tu ausencia y te tengo, mucho más, que si te tuviera.

Eres mi más oculto tesoro.




Y si el mundo se quiere parar, que se pare...

CGC