viernes, 14 de noviembre de 2008

John Gardner


Lo que se aprende en la madurez no son cosas sencillas, como adquirir habilidades e información.

Se aprende a no incurrir en conductas autodestructivas, a no dilapidar energía por causa de ansiedad.

Se descubre cómo dominar las tensiones, y que el resentimiento y la autocompasión se encuentran entre las drogas más tóxicas.

Se aprende que el mundo adora el talento, pero recompensa el carácter.

Se comprende que la mayoría de la gente no está ni a favor ni en contra nuestro, sino que está absorta en sí misma.

Se aprende, en fin, que por grande que sea nuestro empeño en agradar a los demás siempre habrá personas que no nos quieran.

Esto es una dura lección al principio pero al final resulta tranquilizadora.


John Gardner

De
http://nisu.blogia.com/

jueves, 13 de noviembre de 2008

Bertolt Brecht. La canción del no y el sí




La canción del no y el sí
1
Hubo un tiempo en que creía, cuando aún era inocente,
y lo fui hace tiempo igual que tú:
quizás también me llegue uno a mí
y entonces tengo que saber qué hacer.
Y si tiene dinero
y si es amable
y su cuello está limpio también entre semana
y si sabe lo que le corresponde a una señora
entonces diré «No».
Hay que mantener la cabeza bien alta
y quedarse como si no pasara nada.
Seguro que la luna brilló toda la noche,
seguro que la barca se desató de la orilla,
pero nada más pudo suceder.
Sí, no puede una tumbarse simplemente,
sí, hay que ser fría y sin corazón.
Sí, tantas cosas podrían suceder,
ay, la única respuesta posible: No.

2
El primero que vino fue un hombre de Kent
que era como un hombre debe ser.
El segundo tenía tres barcos en el puerto
y el tercero estaba loco por mí.
Y al tener dinero
y al ser amables
y al llevar los cuellos limpios incluso entre semana
y al saber lo que le corresponde a una señora,
les dije a todos: «No».
Mantuve la cabeza bien alta
y me quedé como si no pasara nada.
Seguro que la luna brilló toda la noche,
seguro que la barca se desató de la orilla,
pero nada más pudo suceder.
Sí, no puede una tumbarse simplemente,
sí, hay que ser fría y sin corazón.
Sí, tantas cosas podrían suceder ,
ay, la única respuesta posible: No.

3
Sin embargo un buen día, y era un día azul,
llegó uno que no me rogó
y colgó su sombrero en un clavo en mi cuarto
y yo ya no sabía lo que hacía.
Y aunque no tenía dinero
y aunque no era amable
ni su cuello estaba limpio ni siquiera el domingo
ni sabía lo que le corresponde a una señora,
a él no le dije «No».
No mantuve la cabeza bien alta
y no me quedé como si no pasara nada.
Ay, la luna brilló toda la noche,
y la barca permaneció amarrada a la orilla,
¡y no pudo ser de otra forma!
Sí, no hay más que tumbarse simplemente,
sí, no puede una permanecer fría ni carecer de corazón.
Ay, tuvieron que pasar tantas cosas,
sí, no pudo haber ningún No.


Bertolt Brecht

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Mi mayor osadía




Sabes muy bien que todo lo que yo te quise, todo el amor que puse en ti, ha sido producto de mi imaginación. De mi necesidad de querer, de tener a alguien a quien querer.


Tú no pusiste nada y me parece bien, yo no lo esperaba y si hubiera sucedido de otra manera, quizá mi paz se hubiera estropeado.

Tu belleza, tu personalidad, han sido la fuente de mi inspiración y he gozado con esa inspiración, que venía de tu superficie pero que me hubiera gustado conocer más a fondo.

Por eso ahora que, te borras en mi mente, quiero atraparte y que este cariñito mío no desaparezca. Aunque sea un cariño mal dirigido, desperdiciado, de mentirijillas, a mí me ha servido para llenar mis momentos de soledad y huir de la nada.

No entiendo más amor que el que es correspondido. Por eso, siempre, lo he tenido claro.

Si alguien se burla de mí, si tú te burlas de mí (está muy feo) lo lamento, aunque no espero aplausos.

Es mi imaginación, es mi fantasía, es mi libertad y es mi placer, al poner una palabra después de otra.

Si algún día, algún minuto de un día, me miraste con un poquito de cariño, te lo agradezco.

Si fue con compasión, entonces, te equivocas. He acumulado muchos tesoros, en este camino, gracias a ti.


Porque inventarte ha sido mi mayor osadía.
CGC

viernes, 7 de noviembre de 2008

Miguel Rojo. La casa


La casa

Desque marchaste

la casa ta más grande ya sola

como si nel camín d’ayer a güei

—y medraran pasiel.los ya cuartos

ya las escaleras se— y subieran

tontamente a la cabeza.

Asina de l.loca ta la casa desque

Marchasti.


Ya nun son los platos nel bañal

nin la ropa esparcida

pol suelu —como si una primaveira

de xersés ya calcetos s’hobiera metíu

polas ventanas a tou trapo— ía

el mesmu aire que contién la casa

que se fexo como más verde ya encalistráu.

Ya dame mieu que cuando mañana l.levante

de la cama sola

m’escaeza por un l.laberintu

ya nun atoupe la puerta

que da pa ti.

Miguel Rojo



(El Buscador d’estrel.las: 43)

martes, 4 de noviembre de 2008

Amado Nervo. Busca dentro de ti



Busca dentro de ti

Busca dentro de ti
la solución de todos los problemas,
hasta de aquellos que creas
más exteriores y materiales.

Dentro de ti está siempre el secreto;
dentro de ti están todos los secretos.

Aún para abrirte camino en la selva virgen,
aún para levantar un muro,
aún para tender un puente,
has de buscar antes, en ti, el secreto.

Dentro de ti hay tendidos ya todos los puentes.
Están cortadas dentro de ti las malezas y
lianas que cierran los caminos.

Todas las arquitecturas están ya levantadas dentro de ti.

Pregunta al arquitecto escondido: él te dará sus formulas.

Antes de ir a buscar el hacha de más filo,
la piqueta más dura, la pala más resistente,
entra en tu interior y pregunta...

Y sabrás lo esencial de todos los problemas
y se te enseñara la mejor de todas las formulas,
y se te dará la más sólida de todas las herramientas.

Y acertarás constantemente,
puesto que dentro de ti
llevas la luz misteriosa de todos los secretos.

Amado Nervo

lunes, 3 de noviembre de 2008

Luis Rosales. Porque todo es igual y tú lo sabes


PORQUE TODO ES IGUAL Y TÚ LO SABES,
has llegado a tu casa y has cerrado la puerta
con aquel mismo gesto con que se tira un día,
con que se quita la hoja atrasada al calendario
cuando todo es igual y tú lo sabes.
Has llegado a tu casa,
y, al entrar,
has sentido la extrañeza de tus pasos
que estaban ya sonando en el pasillo antes de que llegaras,
y encendiste la luz, para volver a comprobar
que todas las cosas están exactamente colocadas, como estarán dentro de un año,
y después,
te has bañado, respetuosa y tristemente, lo mismo que un suicida,
y has mirado tus libros como miran los árboles sus hojas,
y te has sentido solo,
humanamente solo,
definitivamente solo porque todo es igual y tú lo sabes.

Luis Rosales.

viernes, 31 de octubre de 2008

En la mañana


Cuando las primeras rayitas de mi persiana se iluminan, abro los ojos.

Han desaparecido las tinieblas de la noche y si hay suerte la mañana será lo mejor del día, mi cabeza estará en su mejor estado; muy clara, con el cuerpo descansado, la mente abierta y limpia de todo pensamiento del pasado. Sin angustia por el presente, sin miedos ni temores y lo que es mejor, con buenas ideas para mis escritos, que casi siempre se me olvidan y luego tengo que ir improvisando.

Me levanto sin mirar el reloj y voy a la cocina a preparar mi rico café y al ordenador para que se caliente rápido.

Las mañanas es el mejor momento. Mi madre se levantará dos horas más tarde y con ella Canelita. Todo es silencio, roto por el suave golpear del teclado y por el ligero gorgoteo del café al subir.

Sola, como a mí me gusta. En bata de casa, sin lavar y sin peinar con mis zapatillas tan calentitas, con el único pensamiento práctico de cortarme las uñas, antes de que se me olvide. Lo demás vendrá después.
No me atacan los pensamientos tristes, no tengo ningún interés en analizar el pasado, ni en necesitar a nadie, incluso siento que mis sentimientos “amorosos” son nulos. Que ya no quiero a nadie en mi cama y que si nadie me quiere, mejor que mejor.

Creo que en estas mañanas, que no son todas, en las que me encuentro tan bien y tan sensata, lo único que tengo en mi cabeza son palabras, palabras, sin sentimientos, sin amor, sin odio, sin esperanza. Cosas bonitas que me hacen sentir lejos del mundanal ruido. Y de aquel que temo tanto.

Se levanta mi madre, desde la puerta, me grita:

- Ya estás fumando, si sigues así te vas a morir joven.

Claro que me moriré. Pero joven, ya no.

Empieza el día…

CGC