martes, 18 de mayo de 2010

Amalia Bautista. Matar al dragón

Martijn van der Linden


Matar al dragón


Ha llegado la hora de matar al dragón,
de acabar para siempre con el monstruo
de las fauces terribles y los ojos de fuego.
Hay que matar a este dragón y a todos
los que a su alrededor se reproducen.

Al dragón de la culpa y al dragón del espanto,
al del remordimiento estéril, al del odio,
al que devora siempre la esperanza,
al del miedo, al del frío, al de la angustia.
Hay que matar también al que nos tiene
aplastados de bruces contra el suelo,
inmóviles, cobardes, desarraigados, rotos.

Que la sangre de todos
inunde cada parte de esta casa
hasta que nos alcance la cintura.
Y cuando ese montón de monstruos sea
sólo un montón de vísceras y ojos
abiertos al vacío, al fin podremos
trepar y encaramarnos sobre ellos,
llegar a las ventanas, abrirlas o romperlas,
dejar que entren la luz, la lluvia, el viento
y todo lo que estaba retenido
detrás de los cristales.

Amalia Bautista

3 comentarios:

El ave peregrina dijo...

Supongo que es un dragón feroz...si lleva dentro de si tanta maldad...pues me sumo...aunque seria preferible hacerle recapacitar...y que llegase a la compresión...la violencia...engendra...violencia...
la luz que llegue a todos nosotros... por supuesto.

Bella entrada.

Un abrazo.

Documenta dijo...

para documentales, fotografías y otras cosas muy interesantes entrar en http://documenta7.blogspot.com/

Anónimo dijo...

El Museo de la Luna es una mentira. Sus imágenes, sus comentarios, sus bondades, son falsos. Son puro “marketing” para satisfacer el ego personal, e intuyo algo enfermizo, de su creador.

Con cada seguidor se acrecienta su sensación de poder. Habla de defensa de la mujer y “en privado” con su lenguaje insultante y soez, las rebaja. Sobre todo a las que osan abandonar su proyecto.

(Fragmento de uno de los correos habituales de Elio Milay a las artistas de las que ha conseguido sus correos con engaños)


“…..Si no he cerrado el Museo, es porque sigue uniéndose gente interesante sin yo llamarles.
Esto es indicativo de que no somos los únicos "locos" a quienes nos molestan las hijaputeces. (A ver si encuentro una palabra menos malsonante a ese respecto y que suene igual de estentórea, para que las más imbéciles dejen de criticarme por mi "vulgaridad misógina".
Seguro que ellas van por la calle con las bragas sucias. O sin bragas.)…. “


Para protegerme de sus ataques personales me amparo en el anonimato (como él mismo hace ya que nadie sabe su verdadero nombre) y te pido que NO SIGAS APOYÁNDOLE.