viernes, 28 de agosto de 2009

Karmelo C. Iribarren. El Tricornio


EL TRICORNIO

La primera
fue por venganza,
la segunda por placer,
y la tercera
(para qué vamos
a engañarnos),
la tercera fue
porque me gustó
mucho la segunda.

Karmelo C. Iribarren

jueves, 27 de agosto de 2009

Berta Piñán. Nueche de quema


NUECHE DE QUEMA

Son nueches d'insomnes les nueches
de quema.
Más cercana la muerte y
la vida, más violenta nesta espera
nocturna qu'enciende deseyos y descubre
promeses,
certeces que pasen
ardiendo.
Prende'l fueu nel aire como un aire de fiesta
o de guerra, de coses qu'un instante
suceden y no son nada al instante.
Nunes hores dexamos atrás lo que somos
y va quedando nel aire
como un aire d'urxencia,
de vezos que recién deprendimos
y bien lluego olvidemos.
Naide nunca nun durme
nas nueches da quema.
Como un amante impaciente
la llapa que miedra na nueche
consume la nueche
y remémbranos lo que fuimos
quedando: fumo namás,
y ceniza.


Berta Piñán


NOCHE DE INCENDIO


Son noches de insomnes las noches
de incendio.
Más cercana la muerte y
la vida, más violenta en esta espera
nocturna que enciende deseos y descubre
promesas,
certezas que pasan
ardiendo.
Prende el fuego en el aire como un aire de fiesta
o de guerra, de cosas que un instante
suceden y no son nada al instante.
En unas horas dejamos atrás aquello que fuimos
y va quedando en el aire
como un aire de urgencia,
de gestos recién aprendidos
y muy pronto olvidados.
Nadie duerme nunca
en las noches de incendio.
Como un amante impaciente,
la llama que crece en la noche
consume la noche
y nos recuerda lo que fuimos
quedando: sólo humo.
Y ceniza.


(Traducción de Berta Piñán)

miércoles, 26 de agosto de 2009

Luis Alberto de Cuenca. Conversación


Conversación

Cada vez que te hablo, otras palabras
escapan de mi boca, otras palabras.
No son mías. Proceden de otro sitio.
Me muerden en la lengua. Me hacen daño.
Tienen, como las lanzas de los héroes,
doble filo, y los labios se me rompen
a su contacto, y cada vez que surgen
de dentro -0 de muy lejos, o de nunca-,
me fluye de la boca un hilo tibio
de sangre que resbala por mi cuerpo.
Cada vez que te hablo, otras palabras
hablan por mí, como si ya no hubiese
nada mío en el mundo, nada mío
en el agotamiento interminable
de amarte y de sentirme desamado.

Luis Alberto de Cuenca

lunes, 24 de agosto de 2009

Juan Gelman. Poco se sabe


Poco se sabe

Yo no sabía que
no tenerte podía ser dulce como
nombrarte para que vengas aunque
no vengas y no haya sino
tu ausencia tan
dura como el golpe que
me di en la cara pensando en vos

Juan Gelman

sábado, 22 de agosto de 2009

Julio Llamazares. 1. Mi memoria es la memoria de la nieve...



1. Mi memoria es la memoria de la nieve...

Mi memoria es la memoria de la nieve. Mi corazón está blanco
como un campo de urces.

En labios amarillos la negación florece. Pero existe un nogal
donde habita el invierno.

Un lejano nogal, doblado sobre el agua, a donde acuden a morir
los guerreros más viejos.

En un mismo exterior se deshacen los días y la desolación corroe
los signos del suicidio:

globos entre las ramas del silencio y un animal sin nombre
que se espesa en mi rostro.

Julio Llamazares

jueves, 20 de agosto de 2009

Louise Elisabeth Glück. Lamium


Lamium

Así se vive cuando tienes un corazón helado.
Como yo: entre sombras, arrastrándose sobre la roca fría,
bajo las copas inmensas de los arces.

El sol apenas me alcanza.
A veces, al comenzar la primavera, lo veo elevarse a lo lejos.
Luego crecen las hojas sobre él, hasta cubrirlo todo.
Siento su brillo entre las hojas, vacilante,
como quien golpea un vaso con una cuchara de metal.

No todos necesitan de la luz
en igual medida. Algunos
creamos nuestra propia luz: una hoja plateada
como un sendero que nadie puede recorrer, un lago de plata
poco profundo bajo la oscuridad de los arces.

Pero esto ya lo sabes.
Tú y aquellos que piensan
que viven por la verdad, y en consecuencia,
aman todo lo que es frío.

Louise Elisabeth Glück

miércoles, 19 de agosto de 2009

Julio Llamazares. 10. Todo lo aprendí de quien nunca fue amado...


10. Todo lo aprendí de quien nunca fue amado...

Todo lo aprendí de quien nunca fue amado: la nieve y el silencio
y el grito de los bosques cuando muere el verano.

O aquella canción celta que Kerstin me cantaba:

¿Quién puede navegar sin velas? ¿Quién puede remar sin remos?
¿Quién puede despedirse de su amor sin llorar?

Pero ahora ya la nieve sustenta mi memoria. Y el silencio se espesa
tras los bosques doloridos y profundos del invierno.

Por eso puedo navegar sin velas. Por eso puedo remar sin remos.

Por eso puedo despedirme de mi amor sin llorar.

Julio Llamazares