lunes, 7 de septiembre de 2009

Xavier Villaurrutia. Deseo


DESEO

Amarte con un fuego duro y frío.
Amarte sin palabras, sin pausas ni silencios.

Amarte sólo cada vez que quieras,
y sólo con la muda presencia de mis actos.

Amarte a flor de boca y mientras la mentira
no se distinga en ti de la ternura.

Amarte cuando finges toda la indiferencia
que tu abandono niega, que funde tu calor.

Amarte cada vez que tu piel y tu boca
busquen mi piel dormida y mi boca despierta.

Amarte por la soledad, si en ella me dejas.
Amarte por la ira en que mi razón enciendes.

Y, más que por el goce y el delirio,
amarte por la angustia y por la duda.

Xavier Villaurrutia

domingo, 6 de septiembre de 2009

Cándida González. Sin poderlo evitar



Sin poderlo evitar
Busco el cobijo
De tu persona.

Todo lo demás
Es el lugar
De ternura necesaria.

En el Centro
El vacío
De mi soledad,

Definitiva.

CGC

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Domingo F. Faílde. Rendez-vous


RENDEZ-VOUS

Se ha llenado la tarde de trenes silenciosos.
Por la mínima senda en que los días
descienden hasta el mar, flota un rumor de óxidos
y tú agitas la mano detrás de los cristales.

Quedan allí los pétalos, temblando,
que hemos hurtado al tiempo, como láminas
de algún metal rarísimo y hermoso,
superviviente luego de tanto cataclismo.

Y allí, mientras te alejas
a bordo de las nubes, del humo, se estremecen
los árboles cansinos de la melancolía
o esas horas desiertas que señalan tu ausencia.

Vuelvo entonces la espalda hacia el vacío
en que queda tu nombre tiritando,
las calles, los caminos, las tabernas,
¿quedamos este viernes? ¿sí? ¿a qué hora?
Y el mar cubre su lecho con las últimas luces.

Domingo F. Faílde (Linares-Jaén)

sábado, 29 de agosto de 2009

Cándida González. Sé



Con certeza
Que volverás
A mí.

Diré
Que sí
Para decirte
Que no.

Como siempre.

CGC

viernes, 28 de agosto de 2009

Karmelo C. Iribarren. El Tricornio


EL TRICORNIO

La primera
fue por venganza,
la segunda por placer,
y la tercera
(para qué vamos
a engañarnos),
la tercera fue
porque me gustó
mucho la segunda.

Karmelo C. Iribarren

jueves, 27 de agosto de 2009

Berta Piñán. Nueche de quema


NUECHE DE QUEMA

Son nueches d'insomnes les nueches
de quema.
Más cercana la muerte y
la vida, más violenta nesta espera
nocturna qu'enciende deseyos y descubre
promeses,
certeces que pasen
ardiendo.
Prende'l fueu nel aire como un aire de fiesta
o de guerra, de coses qu'un instante
suceden y no son nada al instante.
Nunes hores dexamos atrás lo que somos
y va quedando nel aire
como un aire d'urxencia,
de vezos que recién deprendimos
y bien lluego olvidemos.
Naide nunca nun durme
nas nueches da quema.
Como un amante impaciente
la llapa que miedra na nueche
consume la nueche
y remémbranos lo que fuimos
quedando: fumo namás,
y ceniza.


Berta Piñán


NOCHE DE INCENDIO


Son noches de insomnes las noches
de incendio.
Más cercana la muerte y
la vida, más violenta en esta espera
nocturna que enciende deseos y descubre
promesas,
certezas que pasan
ardiendo.
Prende el fuego en el aire como un aire de fiesta
o de guerra, de cosas que un instante
suceden y no son nada al instante.
En unas horas dejamos atrás aquello que fuimos
y va quedando en el aire
como un aire de urgencia,
de gestos recién aprendidos
y muy pronto olvidados.
Nadie duerme nunca
en las noches de incendio.
Como un amante impaciente,
la llama que crece en la noche
consume la noche
y nos recuerda lo que fuimos
quedando: sólo humo.
Y ceniza.


(Traducción de Berta Piñán)

miércoles, 26 de agosto de 2009

Luis Alberto de Cuenca. Conversación


Conversación

Cada vez que te hablo, otras palabras
escapan de mi boca, otras palabras.
No son mías. Proceden de otro sitio.
Me muerden en la lengua. Me hacen daño.
Tienen, como las lanzas de los héroes,
doble filo, y los labios se me rompen
a su contacto, y cada vez que surgen
de dentro -0 de muy lejos, o de nunca-,
me fluye de la boca un hilo tibio
de sangre que resbala por mi cuerpo.
Cada vez que te hablo, otras palabras
hablan por mí, como si ya no hubiese
nada mío en el mundo, nada mío
en el agotamiento interminable
de amarte y de sentirme desamado.

Luis Alberto de Cuenca