martes, 22 de septiembre de 2009

Euler Granda. Limpieza general


De un puntapié
acabar con la ventana.
Desde el último piso
tirar el terno nuevo,
el nombre, la lascivia;
despojarme del ansia y los papeles;
arrojar a la calle
las mentiras,
las muelas que me sobran,
los amigos;
botar la basura
la calvicie
y por fin,
sin pagar el arriendo
sin avisar a nadie,
irme
donde me dejen ser
una página en limpio.

Euler Granda

lunes, 21 de septiembre de 2009

María Elena Solórzano. Ahora


AHORA
En la serenidad de este valle,
la brisa dulce
humedece las flores,
alegra mi corazón.
Sé que Tu mano
fue mi conductora
por el desfiladero proceloso
y no olvido
la sonrisa de tu lámpara
oponiéndose a la noche mortal.

María Elena Solórzano

domingo, 20 de septiembre de 2009

Karmelo C. Iribarren. Supervivencia


Supervivencia

Uno siempre espera

que suceda algo,

que algo bueno suceda,

algo que le dé un giro brusco,

un empujón, un bandazo

de suerte a su vida

de repente porque sí,

en el momento más inesperado.


Pero no pasa nada, claro,

nunca pasa nada.

Porque uno no es más que un pobre

diablo (qué te creías, pues),

un número, una fecha,

un papel olvidado en un sótano

tétrico, traspapelado

entre millones de papeles.


Y al final uno, qué remedio,

acaba aceptando que es así,

asume su trabajo,

se mira en el espejo y se da risa

(o llora, pero muy bajo)

Se dice que la vida..., en fin,

que no hay nada que hacer,

y ni siquiera se queja, para qué.


Uno ya sólo quiere llegar

al día siguiente, sin

sobresaltos, poder ver a su

equipo por la tele el sábado, fumar

menos, dormir bien, echar

de vez en cuando un

trago, cumplir años,

seguir vivo..., sin más.

Karmelo C. Iribarren

jueves, 17 de septiembre de 2009

Hermann Hesse. Huida de la juventud


Huida de la juventud

El estío, cansado, inclina la cabeza
para verse surgir, amarillo, del lago.
Hago mi camino cansado y polvoriento
por las alamedas en penumbra.
El viento titubea y corre entre los álamos.
A mis espaldas, el cielo empieza a enrojecer.
Delante de mí tengo el miedo de la noche.
Y crepúsculo. Y muerte.
Hago mi camino cansado y polvoriento,
y detenida y dudosa queda tras de mí
la juventud, que baja su hermosa cabeza
y se niega a acompañarme.

Hermann Hesse

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Dulce María Loynaz de Castillo. Amor que llegas tarde



Amor que llegas tarde,
tráeme al menos la paz:
Amor de atardecer, ¿por qué extraviado
camino llegas a mi soledad?
Amor que me has buscado sin buscarte,
no sé qué vale más:
la palabra que vas a decirme
o la que yo no digo ya...
Amor... ¿No sientes frío? Soy la luna:
Tengo la muerte blanca y la verdad
lejana... —No me des tus rosas frescas;
soy grave para rosas. Dame el mar...
Amor que llegas tarde, no me viste
ayer cuando cantaba en el trigal...
Amor de mi silencio y mi cansancio,
hoy no me hagas llorar.

Dulce María Loynaz de Castillo

martes, 15 de septiembre de 2009

Nazim Hikmet.La ciudad, la tarde y tú


La ciudad, la tarde y tú

Entre mis brazos estáis desnudas
la ciudad, la tarde y tú
vuestra claridad ilumina mi rostro
y también el olor de vuestros cabellos.
¿De quién son estos latidos
que baten bom bom y se confunden con nuestra respiración?
¿tuyos? ¿de la ciudad? ¿de la tarde?
¿o tal vez son míos?
¿Dónde termina la tarde dónde comienza la ciudad
dónde termina la ciudad dónde comienzas tú
dónde termino yo dónde comienzo?

Nazim Hikmet

9 de julio de 1959

lunes, 14 de septiembre de 2009

Karmelo C. Iribarren. Entonces


ENTONCES
Hay muchas maneras diferentes

De hacer feliz

A una mujer

(los grandes almacenes están llenos de ellas).

Pero yo no conozco ninguna

Tan sencilla y eficaz

Como cogerla desprevenida por la espalda

Y decirle que la quieres.

Precisamente entonces,

Cuando ya

No se lo esperaba,

Cuando quizás intuía lo peor.

Karmelo C. Iribarren