viernes, 7 de noviembre de 2008

Miguel Rojo. La casa


La casa

Desque marchaste

la casa ta más grande ya sola

como si nel camín d’ayer a güei

—y medraran pasiel.los ya cuartos

ya las escaleras se— y subieran

tontamente a la cabeza.

Asina de l.loca ta la casa desque

Marchasti.


Ya nun son los platos nel bañal

nin la ropa esparcida

pol suelu —como si una primaveira

de xersés ya calcetos s’hobiera metíu

polas ventanas a tou trapo— ía

el mesmu aire que contién la casa

que se fexo como más verde ya encalistráu.

Ya dame mieu que cuando mañana l.levante

de la cama sola

m’escaeza por un l.laberintu

ya nun atoupe la puerta

que da pa ti.

Miguel Rojo



(El Buscador d’estrel.las: 43)

martes, 4 de noviembre de 2008

Amado Nervo. Busca dentro de ti



Busca dentro de ti

Busca dentro de ti
la solución de todos los problemas,
hasta de aquellos que creas
más exteriores y materiales.

Dentro de ti está siempre el secreto;
dentro de ti están todos los secretos.

Aún para abrirte camino en la selva virgen,
aún para levantar un muro,
aún para tender un puente,
has de buscar antes, en ti, el secreto.

Dentro de ti hay tendidos ya todos los puentes.
Están cortadas dentro de ti las malezas y
lianas que cierran los caminos.

Todas las arquitecturas están ya levantadas dentro de ti.

Pregunta al arquitecto escondido: él te dará sus formulas.

Antes de ir a buscar el hacha de más filo,
la piqueta más dura, la pala más resistente,
entra en tu interior y pregunta...

Y sabrás lo esencial de todos los problemas
y se te enseñara la mejor de todas las formulas,
y se te dará la más sólida de todas las herramientas.

Y acertarás constantemente,
puesto que dentro de ti
llevas la luz misteriosa de todos los secretos.

Amado Nervo

lunes, 3 de noviembre de 2008

Luis Rosales. Porque todo es igual y tú lo sabes


PORQUE TODO ES IGUAL Y TÚ LO SABES,
has llegado a tu casa y has cerrado la puerta
con aquel mismo gesto con que se tira un día,
con que se quita la hoja atrasada al calendario
cuando todo es igual y tú lo sabes.
Has llegado a tu casa,
y, al entrar,
has sentido la extrañeza de tus pasos
que estaban ya sonando en el pasillo antes de que llegaras,
y encendiste la luz, para volver a comprobar
que todas las cosas están exactamente colocadas, como estarán dentro de un año,
y después,
te has bañado, respetuosa y tristemente, lo mismo que un suicida,
y has mirado tus libros como miran los árboles sus hojas,
y te has sentido solo,
humanamente solo,
definitivamente solo porque todo es igual y tú lo sabes.

Luis Rosales.

viernes, 31 de octubre de 2008

En la mañana


Cuando las primeras rayitas de mi persiana se iluminan, abro los ojos.

Han desaparecido las tinieblas de la noche y si hay suerte la mañana será lo mejor del día, mi cabeza estará en su mejor estado; muy clara, con el cuerpo descansado, la mente abierta y limpia de todo pensamiento del pasado. Sin angustia por el presente, sin miedos ni temores y lo que es mejor, con buenas ideas para mis escritos, que casi siempre se me olvidan y luego tengo que ir improvisando.

Me levanto sin mirar el reloj y voy a la cocina a preparar mi rico café y al ordenador para que se caliente rápido.

Las mañanas es el mejor momento. Mi madre se levantará dos horas más tarde y con ella Canelita. Todo es silencio, roto por el suave golpear del teclado y por el ligero gorgoteo del café al subir.

Sola, como a mí me gusta. En bata de casa, sin lavar y sin peinar con mis zapatillas tan calentitas, con el único pensamiento práctico de cortarme las uñas, antes de que se me olvide. Lo demás vendrá después.
No me atacan los pensamientos tristes, no tengo ningún interés en analizar el pasado, ni en necesitar a nadie, incluso siento que mis sentimientos “amorosos” son nulos. Que ya no quiero a nadie en mi cama y que si nadie me quiere, mejor que mejor.

Creo que en estas mañanas, que no son todas, en las que me encuentro tan bien y tan sensata, lo único que tengo en mi cabeza son palabras, palabras, sin sentimientos, sin amor, sin odio, sin esperanza. Cosas bonitas que me hacen sentir lejos del mundanal ruido. Y de aquel que temo tanto.

Se levanta mi madre, desde la puerta, me grita:

- Ya estás fumando, si sigues así te vas a morir joven.

Claro que me moriré. Pero joven, ya no.

Empieza el día…

CGC

jueves, 30 de octubre de 2008

Jaime Sabines.Te quiero a las diez de la mañana



Te quiero a las diez de la mañana

Te quiero a las diez de la mañana, y a las once,
y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y
con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia.
Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me
pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la
comida o en el trabajo diario, o en las diversiones
que no tienes, me pongo a odiarte sordamente, con
la mitad del odio que guardo para mí.

Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y
siento que estás hecha para mí, que de algún modo
me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos
me convencen de ello, y que no hay otro lugar en
donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu
cuerpo. Tu vienes toda entera a mi encuentro, y
los dos desaparecemos un instante, nos metemos
en la boca de Dios, hasta que yo te digo que tengo
hambre o sueño.
Todos los días te quiero y te odio irremediablemente.
Y hay días también, hay horas, en que no
te conozco, en que me eres ajena como la mujer
de otro, Me preocupan los hombres, me preocupo
yo, me distraen mis penas. Es probable que no piense
en ti durante mucho tiempo. Ya ves ¿Quién
podría quererte menos que yo amor mío?

Jaime Sabines


martes, 28 de octubre de 2008


Noté que te quería,
Cuando,
Al tropezar con tu vaso,
La cerveza se calentó.

CGC

lunes, 27 de octubre de 2008

Quiero raptarlo




Quizá sea mejor que te deje de querer en primavera.

Podaré mis geranios, pero quien se atreve a quitarse las ramas y a pasar todo un largo invierno con la cabeza totalmente vacía y helada. Mis reservas no llegan para tanto.

Creo que te voy a querer un invierno más, después ya veré lo que hago. Esta tibieza es mejor que darme a la repostería y a la puta limpieza.

Que va a ser de mí sin poder recurrir a tu imagen, a la caída de tus ojos a tu coquetería. Aunque luego no pueda dormir. Pero no me importa mi insomnio a plazo fijo, estoy cansada de dormir tan bien.

Mi cariñito por ti, es lo más real y lo único sugerente que hay en mi vida de fantasma, de fantasma en pena.

Acostumbrada a mi soledad llena de monólogos, ya no hago preguntas, no me interesan las respuestas. Por eso podré quererte otro invierno más, si dios quiere.

Yo te inventé. Yo te quiero y no te quiero. Yo te hablo y te escucho. Yo te visto y te desnudo…Y hoy, voy a llevarte al cine... ¡Qué más puedo pedir!

A veces la vida se vuelve “rara” por un día, por mil días. Por eso yo busco tu calor, el calor que de ningún modo me darás.
Y que, aunque sea un delito, yo quiero raptarlo.




CGC