martes, 7 de octubre de 2008

Amores


Todos los hombres que he amado, eran morenos; menos uno que era rubio.

Todos eran guapos, más guapos que yo, más inteligentes, más talentosos y mucho más pacíficos...

A uno lo dejé yo. Con los demás, aún no tengo claro quien dejó a quien.

Todos menos uno, se casaron con mujeres con más pasta que yo y más limpias.

Todos prosperaron lejos de mí. Yo digo que algo importante aprendieron en mi compañía.

Cuando casualmente me he vuelto a encontrar con alguno, alaban su vida familiar para a continuación querer meterse en mi cama.


Creo que soporto bien muchas maldades, pero las hipocresías…

Todos han envejecido, milagrosamente bien y creo que han llegado a parecerse los unos a los otros.

Sinceramente, yo prácticamente no me acuerdo de ninguno de ellos, ni de sus habilidades, si es que las tenían. Recuerdo sus nombres y poco más. Bueno algo más sí.

Más o menos, todos me hicieron sufrir y espero haber hecho lo mismo con ellos.

Toda la vida perdiendo el tiempo con el género masculino.
Pero quien seria yo, sin esas criaturas de Marte o de Júpiter o de donde sean, que me dieron, casi todo lo que hay en mi cabeza de Real y con los que aprendí a amar a odiar a esperar, a salir corriendo a besar...

A saber que no hay más vida que la fuerza de sus brazos apretando mi cuerpo, aunque todo sea efímero.


Si no fuera por ellos, en mi cabeza ( parodiando un poema) “no habría más que libros y flores de plástico".

A mis amores pasados. Gracias.

CGC



martes, 30 de septiembre de 2008

Walt Whitman. El halcón moteado cala sobre mí



EL HALCÓN MOTEADO CALA SOBRE MÍ...

El halcón moteado cala sobre mí,
y me acusa lamentándose
por mi charla y mi pereza.

Yo también soy indomable,
yo también soy intraducible.
Sobre los techos del mundo,
resuena mi bárbaro graznido.

El último celaje del día,
se detiene a esperar por mí,
lanzo mi figura, tras las otras,
reposando verdaderamente en cualquier
sombra silvestre.
Me insta engatusándome hacia la bruma,
y hacia la oscuridad.

Me alejo como el aire,
sacudo mi bucle blanco en el sol fugitivo.
Vierto mi carne en remolinos,
y la dejo arrastrar por la mueca del encaje.
Me entrego, a mí mismo, al barro,
para brotar en la hierba que amo.

Si me necesitas,
búscame en la suela de tus botas.

Apenas sabrás quien soy,
y lo que quiero decir.
No obstante soy tu buena salud,
y filtraré con filamentos tu sangre.

No desfallezcas si no me encuentras pronto.
Si no estoy en un lugar, búscame en otro.
En algún lugar te estaré esperando.


Walt Whitman

lunes, 29 de septiembre de 2008

Mi Canelita


No quería deshojar la margarita, porque hacía tiempo que se estaba secando y a una margarita medio mustia, casi no vale la pena arrancarle las hojas.

Pero la deshojé, sin quererlo, sin premeditación, se me puso a tiro y zas, zas, zas.

Sólo me sacó de una duda: no siento nada, mi corazón está como un mármol de Ferrara. Y qué le voy a hacer, pues nada, no haré nada, aunque la verdad es que yo casi nunca hago nada.

Se me pasó, cosa que era de preveer que al llegar el invierno y cuando has transitado todo el año por un camino equivocado.Te acabas marchitando. No ha habido calor y claro, no soy una central nuclear. Apenas tengo una llamita.

Tampoco es que me guste este paisaje siberiano, en el que por más que mire a un lado y a otro no tengo ningún interés en que sea de otra manera. Se me acabó y no lo puedo evitar.
Miro para atrás y veo tonterías, sobre todo las mías, las de los otros ni me rozan y miro hacia delante y no veo nada ni nadie a quien me apetezca lo más mínimo, abrirle las puertas de mi santuario. Los que tienen la llave, ya saben como usarla.

Me meto en mi cocina y ahí me veo protegida del mundanal ruido. No quiero saber nada de nada. Llenarme de olores de sabores de colores de texturas, sudar y quemarme con la puerta del horno, de forma inevitable.

No quiero margaritas, ni rositas ni clavelitos, sólo me apetece, paz, tranquilidad, buenos alimentes, y la compañía fiel de la criaturita que yo adoro en este mundo, por encima de todos los animales de cuatro patas: mi Canelita.

Con todo y todos los demás, seré constante y amorosa (dentro de mis capacidades)
Sin favoritos.


CGC

sábado, 27 de septiembre de 2008

Otra vez


No me puedo quejar mi vida sexual onírica, es muy entretenida, y dados los tiempos que corren: segura y sin complicaciones.

He soñado con un hombre que eras tú y al mismo tiempo era el otro. Tú, porque conozco tu cuerpo, incluso mejor que el mío. Y el otro, del que no sé más, que el color de su ropa y la suposición, sobre la textura de su superficie.

Tú que esperabas los capricho que sabes que yo te doy. Y el otro, que cerraba, herméticamente, los labios, tan fuerte que ni podía tocar sus dientes con la punta mi lengua.
Mira que lo he pasado mal sin poder darle un buen morreo.

Y tú tan tranquilo, viéndome, querer profanar, al que me recrea, con su indiferencia... Estás tan seguro de tu poderío sobre mí, que ni en sueños, te pones celoso.

Si yo pudiera, abrirle la boca a uno y callársela al otro. Si yo pudiera hacer con los dos un solo hombre, calladito, mansito y con las puertas abiertas. No necesitaría de tantas películas.

Ha sido un sueño, que no ha estado mal, sobre todo por la vehemencia al querer sacar petróleo en una tierra reseca.

Al final no pasó nada memorable para ninguno de los tres.

Dicen que cuando follas con un hombre estás follando con todos los hombres de tu vida.

Pues es mentira.

Es con sólo dos y no hay manera. Y eso que estábamos en el mundo de los sueños.

Otra vez será…
CGC

viernes, 26 de septiembre de 2008

Fabio Morábito.Época de crisis


ÉPOCA DE CRISIS

Este edificio tiene
los ladrillos huecos,
se llega a saber todo
de los otros,
se aprende a distinguir
las voces y los coitos.
Unos aprenden a fingir
que son felices,
otros que son profundos.
A veces algún beso
de los pisos altos
Se pierde en los departamentos
inferiores,
hay que bajar a recogerlo:
"Mi beso, por favor,
si es tan amable".
"Se lo guardé en papel periódico".
Un edificio tiene
su época de oro,
los años y el desgaste
lo adelgazan,
le dan un parecido
con la vida que transcurre.
La arquitectura pierde peso
y gana la costumbre,
gana el decoro.
La jerarquía de las paredes,
se disuelve,
el techo, el piso, todo.
Se hace cóncavo
es cuando huyen los jóvenes,
le dan la vuelta al mundo.
Quieren vivir en edificios
vírgenes,
quieren por techo el techo
y por paredes las paredes,
no quieren otra índole
de espacio.
Este edificio no contenta
a nadie,
está en su época de crisis,
de derrumbarlo habría
que derrumbarlo ahora,
después va a ser difícil.

Fabio Morábito

jueves, 25 de septiembre de 2008

Ibn Sara As-Santarini. Aprensión



Siempre miro tu rostro con aprensión:
eres el agua clara donde abundan
los cocodrilos.


Ibn Sara As-Santarini

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Déjame


Diazepam para dormir, diazepam al despertar. Angustia, desilusión y miedo.

No entiendo mi cabeza, no entiendo mi vida, no entiendo a los hombres.

No entiendo nada de nada.

Porqué tengo que volver a sufrir, así de golpe, cuando mi cielo estaba sereno y estrellado.

Será verdad que el dolor es para siempre, que no podemos acabar con el pasado. Que siempre está agazapado para enredarse en nuestras tripas y volver a hacernos cosquillas, una y otra vez.

Por qué me tiene que doler el corazón, cuando mi cerebro está completamente seguro de que no puede ser.

No quiero a nadie que me haga sufrir: ni a ti, ni a otro ni a ningún bicho viviente; quiero que me trates como a una reina. Que me des caricias, besos; que veas por mis ojos y yo por los suyos. Y no sólo de vez en cuando.

Cada vez que me haces daño, te borro de mi vida, borro todo lo bueno que aún queda en mi cabeza y aparece todo el mal que me has hecho. Por eso sufro. Y la distancia entre los dos se vuelve totalmente infinita.

Cuando pienso que no siento nada, no es cierto. Siento dolor. Por lo que fue, por lo que pudo haber sido, por lo que murió y ya nunca será. Y sobre todo por mi soledad.

Y a pesar de todo, cuantas veces me imagino entre aquellas paredes, cuando dibujabas mi retrato en tu tremenda barrigota, sirviéndome cerveza bien fría, como a mi me gusta e intentando atiborrarme de gambas y fabada litoral (tus únicos alimentos) Tu casa y tu mesa, eran una ruina, pero tú eras un rey, mi rey y la alegría de mi vida. Más aún, eras mi vida entera.

Pero la vida no son sólo momentos memorables, aunque sean muchos. La vida son muchas pequeñas cosas, una detrás de otra, sin días alternos y para eso hay que servir y tú no servias.
La intensidad con la que yo sufrí por ti, ya pertenece a la historia. Por eso, yo te pido, por favor, que no vuelvas a mi vida.

Sabes muy bien que aunque padezca de Alzheimer, nunca te olvidaré. Pero quiero vivir.

Quiero volver a vivir.


¡¡Déjame!!


CGC