Cada vez que estando lejos, yo he tenido unos momentos de alegría, que he deseado tener a otro en mi cama, apareces tú. No sé lo que pasa, es un misterio, que exista este cordón umbilical que jode mis deseos de volver a querer ser feliz, sin tu odiada presencia.
Que nadie me querrá más que tú, que estamos unidos para siempre, que me sientes a cada momento. Qué me vaya contigo…
Como puedes ser tan egoísta, tan egocéntrico, tan inconsciente. Cómo puedes pensar que yo voy a abandonar mi vida, mis obligaciones, mis ilusiones, por un fantasma como tú.
No voy a ir a ninguna parte y mucho menos contigo. Por qué quieres meterme en una jaula, mientras tú revoloteas por ahí.
Tu voz me hipnotiza, con tus palabras me trastorno, la angustia se aferra a mi diafragma. Y cuando digo que no, que no, que no…las lágrimas se deslizan por mis mejillas y el auricular se llana de mocos.
Olvidarme de ti ha sido lo más difícil que he hecho en mi vida. Déjame vivir en paz.
CGC








