domingo, 7 de septiembre de 2008

Mi sobaco


Me mirabas
Con tus ojos oscuros.

Trate de mirarte,
Buscando el pasado.

No había nada.

Sólo tu boca,
Pontificando,
Sobre mis persona.

Giré la cabeza
Y escondí la cara,
En el hueco de mi sobaco.

CGC

Domingo, 07 de septiembre de 2008

Gijón

sábado, 6 de septiembre de 2008

Gibrán khalil Gibrán. El loco



EL LOCO
(1918)

Me preguntáis como me volví loco. Así sucedió:

Un día, mucho antes de que nacieran los dioses, desperté de un profundo sueño y descubrí que me habían robado todas mis máscaras -si; las siete máscaras que yo mismo me había confeccionado, y que llevé en siete vidas.

Corrí sin máscara por las calles atestadas de gente, gritando:
-¡Ladrones! ¡Ladrones! ¡Malditos ladrones!

Hombres y mujeres se reían de mí, y al verme, varias personas, llenas de espanto, corrieron a refugiarse en sus casas.

Y cuando llegué a la plaza del mercado, un joven, de pie en la azotea de su casa, señalándome gritó:
-Miren! ¡Es un loco!

Alcé la cabeza para ver quién gritaba, y por vez primera el sol besó mi desnudo rostro, y mi alma se inflamó de amor al sol, y ya no quise tener máscaras. Y como si fuera presa de un trance, grité:
-¡Benditos! ¡Benditos sean los ladrones que me robaron mis máscaras!

Así fue que me convertí en un loco.

Y he hallado libertad y salvación en mi locura; la libertad de estar solo y a salvo de ser comprendido, porque aquellos que nos comprenden esclavizan algo nuestro.

Gibrán khalil Gibrán

viernes, 5 de septiembre de 2008

Gustavo Alejandro Castiñeiras. Argentina. Poema de un recuerdo


Poema de un recuerdo

Dime por favor donde no estás
en qué lugar puedo no ser tu ausencia
dónde puedo vivir sin recordarte,
y dónde recordar, sin que me duela.

Dime por favor en que vacío,
no está tu sombra llenando los centros;
dónde mi soledad es ella misma,
y no el sentir que tú te encuentras lejos.


Dime por favor por qué camino,
podré yo caminar, sin ser tu huella;
dónde podré correr no por buscarte,
y dónde descansar de mi tristeza.


Dime por favor cuál es la noche,
que no tiene el color de tu mirada;
cuál es el sol, que tiene luz tan solo,
y no la sensación de que me llamas.


Dime por favor donde hay un mar,
que no susurre a mis oídos tus palabras.


Dime por favor en qué rincón,
nadie podrá ver mi tristeza;
dime cuál es el hueco de mi almohada,
que no tiene apoyada tu cabeza.


Dime por favor cuál es la noche,
en que vendrás, para velar tu sueño;
que no puedo vivir, porque te extraño;
y que no puedo morir, porque te quiero.

Gustavo Alejandro Castiñeiras. Argentina

jueves, 4 de septiembre de 2008

Aurelio Gonález Ovies. El veneno agridulce de la vida


El veneno agridulce de la vida

Ganar, abrir, cerrar,
perder. Hoy el encuentro
feliz. Mañana la despedida.
Todo es lo mismo
y contrario. Como la luna
y el día. Todo de luz y de
sombra. Como una noche
muy llena y una casa
tan vacía.

Tomo un sorbo. Reconozco la fe.
Amargamente sonrío:
dulce veneno, la vida.
Aurelio González Ovies (Asturias)

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Lourdes Álvarez García. Si fore preciso de esplicase



SI FORE PRECISO DESPLICASE



Porque siento que me pisa la memoria

nesti día de mayu esperanzáu,

que voi perder les llaves del to sueñu

y el cantar de los branos y el to nome,

porque mudes van quedar les lletres y la eiría,

porque naide ha guardate del exiliu

nin cantará por ti

les roses de les coses que quiximos.

Porque supi’l nacer que yera’l fin,

qu’un círculu metálicu t’ataba,

porque mal escondíes lo cansao,

namás por eso te viví;

p’apartar de nosostros la mentira,

pa volver otra vez y emocioname,

pa guardate, escribir del to cuerpu

los rasgos de los meses que me dieras.

Lourdes Álvarez García



(Nórdica)

martes, 2 de septiembre de 2008

León Felipe. Como tú...



Como tú...

Así es mi vida,
piedra,
como tú. Como tú,
piedra pequeña;
como tú,
piedra ligera;
como tú,
canto que ruedas
por las calzadas
y por las veredas;
como tú,
guijarro humilde de las carreteras;
como tú,
que en días de tormenta
te hundes
en el cieno de la tierra
y luego
centelleas
bajo los cascos
y bajo las ruedas;
como tú, que no has servido
para ser ni piedra
de una lonja,
ni piedra de una audiencia,
ni piedra de un palacio,
ni piedra de una iglesia;
como tú,
piedra aventurera;
como tú,
que tal vez estás hecha
sólo para una honda,
piedra pequeña
y
ligera.


León Felipe

domingo, 31 de agosto de 2008

De la Toja


Cuando tú me querías, me dejabas la chaqueta de tu pijama y tus zapatillas. Te quedabas con los pantalones y andabas descalzo. Me preparabas un café solo y una cerveza. Un desayuno que yo consideraba “cosa de hombres” aunque nadie volvió a prepararlo así para mí.

Me regalaste unas sandalias, las más bonitas que he tenido nunca y las más incómodas. Fuiste el hombre que más me ha mimado y que más pastillas de jabón “la Toja” gastó sobre mi cuerpo.
Eras muy buen amante, el mejor con diferencia, pero, entre el amor, el jabón y los cafés, adelgacé tanto, que se me caía la falda.

No sufrí por ti, más que un día, mejor dicho dos.

Después, yo baje a los infiernos. Tú no me acompañaste. Estoy segura de que fue mejor así.
Aquello quedó vivo para siempre, ni el tiempo ni nada, puede estropearlo.

No me inspiraste ni un solo verso. Hay cosas en la vida que ninguna palabra puede superar. Pero al amarme, me enseñaste a amar y el olor de aquél jabón, me basta para saber, que el paraíso está aquí, cuando dos personas se aman.

Gracias por haberte conocido.

A JRMP

CGC



Gijón 31 de agosto de 2008