sábado, 19 de julio de 2008

Miguel Hernández. Umbrío por la pena, casi bruno




Umbrío por la pena, casi bruno,
porque la pena tizna cuando estalla,
donde yo no me hallo no se halla
hombre más apenado que ninguno.

Sobre la pena duermo solo y uno,
pena es mi paz y pena mi batalla,
perro que ni me deja ni se calla,
siempre a su dueño fiel, pero importuno.

Cardos y penas llevo por corona,
cardos y penas siembran sus leopardos
y no me dejan bueno hueso alguno.

No podrá con la pena mi persona
rodeada de penas y cardos:
¡cuánto penar para morirse uno!


Miguel Hernández

viernes, 18 de julio de 2008

Vencidos. León Felipe


VENCIDOS

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar...

Y ahora ociosa y abollada
va en el rucio la armadura,
y va ocioso el caballero,
sin peto y sin espaldar...
va cargado de amargura...
que allá encontró sepultura
su amoroso batallar...
va cargado de amargura...
que allá «quedó su ventura»
en la playa de Barcino, frente al mar...

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar...
va cargado de amargura...
va, vencido, el caballero
de retorno a su lugar.

Cuántas veces, Don Quijote,
por esa misma llanura
en horas de desaliento
así te miro pasar...
y cuántas veces te grito:
Hazme un sitio en tu montura
y llévame a tu lugar;
hazme un sitio en tu montura
caballero derrotado,
hazme un sitio en tu montura
que yo también voy cargado
de amargura
y no puedo batallar.
Ponme a la grupa contigo,
caballero del honor,
ponme a la grupa contigo
y llévame
a ser contigo pastor.

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar...
León Felipe
Dedicado a mi amigo Rafa Gómez que, a pesar de toda una vida, aún no somos "cosas" besitos guapo.

jueves, 10 de julio de 2008

José Ángel Huesa. Poema del Amor Pequeño




Poema del Amor Pequeño

Fue breve aquella noche. Fue breve, pero bella.
Poca cosa es el tiempo, que es también poca cosa,
porque nadie ha sabido lo que dura una estrella
aunque todos sepamos lo que dura una cosa.

Nuestro amor de una noche fue un gran amor pequeño
que rodó por la sombra como un dado sin suerte,
pero nadie ha sabido lo que dura un ensueño
aunque todos sepamos lo que dura la muerte.

Una noche es eterna para el que no la olvida,
y el tiempo nada importa para el sueño y la flor,
y, como nadie sabe lo que dura la vida,
nadie sabe tampoco lo que dura el amor.



José Angel Buesa

martes, 8 de julio de 2008

Luis Alberto de Cuenca. Cómo te defiendes de mí



Cómo te defiendes de mí

Cómo te defiendes de mí.
Cómo resistes,
desde la torre de la ausencia,
agitando el pañuelo para siempre,
sin forma ni color,
humo tan sólo,
aérea y rígida en tu nube,
diciendo adiós al mundo y a mis brazos,
muerta y levísima.
Cómo te defiendes de mí.
Cómo, al fin, me derrotas
y me sepultas, también a mí,
en la tumba sin flores del olvido,
donde mis huesos no conozcan
la senda de tu cobardía.
Luis Alberto de Cuenca

sábado, 5 de julio de 2008

Hay muchos mares


Cuando no hay nada que hacer, lo mejor es rendirse. Yo soy necia y tozuda, pero hasta para mí, ha llegado el momento de la rendición.

Me aparto de mis armas (todas inofensivas) y me alejo. Algún día tenía que ser. Es mucho lo que pierdo con esta derrota: el calor de tu cuerpo dentro de mi cabeza, que me hace sentir viva, y todas las palabras que han salido de mi teclado y han alegrado tantas horas de mi vida.

Reconozco que me he pasado sobre todo por el tiempo, por tanto tiempo en contacto con el vacío de un agujero negro.

Pero estoy bien, hay muchos mares, mucha arena, mucho sol, mucha luz y la vida siempre es un misterio, que puede reservarme algo de amor donde menos lo piense.

Tengo muchas artes para olvidar. Y el tiempo no me importa nada, el tiempo y yo nos hemos fundido, en un absoluto que va sin prisa, hacia donde tenga que ir...

Sin prisa pero sin obsesión. En todo caso sin esta obsesión.

Abriré mis puertas y mis ventanas y estos afectos míos, que no han recibido ni una gota de clemencia, volverán, donde siempre debieron estar: en el fondo del mar.

Cómo las llaves de la canción.

CGC

viernes, 4 de julio de 2008

Malena Cirasa. Paraje ciego



PARAJE CIEGO

De espaldas a la lluvia
tus años
tu inocencia
como un fuego perdido que parte en dos
transforman
lo que de mí no entiendo.
Mi lengua busca tu cicatriz.
Arrojo níqueles
raíces rotas por un golpe artero
y a cambio
me devuelves esta luz.
Para quedarte
has buscado un lugar
en la tormenta.

Malena Cirasa

viernes, 27 de junio de 2008

Te necesito



Yo te necesito, para seguir adelante con mi sueño. Te necesito por completo y daría cualquier cosa para que no perdieras el ánimo y volvieras con toda la fuerza de que eres capaz, yo sé muy bien que tienes mucha fuerza, mucho poderío, mucho carisma. Si no fuera así, ¿cómo te crees, que me has cautivado a mí? Y no te creas que yo me engancho al primero que pasa.

Por eso te necesito, porque tú tienes todo aquello que a mí me falta y sin ti, todo esto se va al garete. Te necesito, por favor no me dejes, no nos dejes. Todos estos años van a perderse si tú no estás. Con un talento capaz de distinguir lo blanco de lo negro, de tener una visión clara, de actuar, de saber donde están los problemas, no se tiene todos los días. Y tú no quieres.

Si la rutina te sobrepasa, ten paciencia. ¿Acaso hay algo mejor que una rutina bien organizada? Las cosas en su momento, a su hora en su sitio.

Pido, te pido que vuelvas, cuentas con mi respeto, mi apoyo, mi cariño. Un cariño que no pide nada más y que te ofrezco de forma fraternal.

Necesito, me hace falta tu cerebro, de lo demás, te aseguro que puedo olvidarme.

CGC


27/06/2008