sábado, 10 de mayo de 2008

Pablo García Baena. Elegía


ELEGÍA

Me envuelvo en tu recuerdo
como en nieblas secretas que me apartan del mundo.
En la calle sonrío al amigo que pasa,
y nadie,
nunca nadie
adivinó mi muerte bajo aquella sonrisa
ni el frío sin consuelo de mis ojos que ciegan
pidiendo de los tuyos más desdén,
más veneno.
Ahora que la tarde se derrumba en las sombras,
y que el libro de versos resbala por mis manos,
ahora que la lluvia llora por los cristales
de mi ventana,
y llanto va a caer de mis ojos,
antes de que una mano encienda la dorada
llama de mi quinqué,
dime si tú no sueñas en tu balcón, ahora
que la lluvia nos une a los dos con sus lágrimas,
o si sobre el teclado de tu piano oscuro
agoniza Chopin
bajo tus manos trémulas.
Nunca sabrás el loco deseo que me tortura
de cautivar tus labios bajo mi boca ávida,
y sentir el latido de tu sien en mi mano
aprisionada como un pájaro aterido.
Pero no sabrás nunca nada de mi deseo.
Nada de cuando pienso desgarrar con mis dientes
los azules canales de tus venas
y juntos
morirnos desangrados, confundidas las sangres.
Pero estamos ajenos.
Yo sigo en mi ventana,
y tú soñando en otro mientras Chopin suspira,
ahora que aún no arde en mi quinqué la luz
y que a los dos nos une la lluvia con sus lágrimas.

Pablo García Baena

viernes, 9 de mayo de 2008

Alejandra Pizarnik. Exilio


EXILIO

a Raúl Gustavo Aguirre

Esta manía de saberme ángel,
sin edad,
sin muerte en qué vivirme,
sin piedad por mi nombre
ni por mis huesos que lloran vagando.

¿Y quién no tiene un amor?
¿Y quién no goza entre amapolas?
¿Y quién no posee un fuego, una muerte,
un miedo, algo horrible,
aunque fuere con plumas
aunque fuere con sonrisas?

Siniestro delirio amar una sombra.
La sombra no muere.
Y mi amor
sólo abraza a lo que fluye
como lava del infierno:
una logia callada,
fantasmas en dulce erección,
sacerdotes de espuma,
y sobre todo ángeles,
ámgeles bellos como cuchillos
que se elevan en la noche
y devastan la esperanza.

Alejandra Pizarnik

jueves, 8 de mayo de 2008

Saborear


Un hueco en tu cama
Un delantal en tu cocina
Tu mano en la bañera...

Quiero tu corazón,
Dame Todo tu corazón.

De tu cuerpo, serrano mío,
Me ocupo yo.

T e voy a saborear.

CGC

lunes, 5 de mayo de 2008

Oculto tesoro


Un día como hoy, sería un buen día para que vinieras a buscarme.
Acercarte a mi puerta, tocar el timbre tres veces como hacen los enamorados.

Me pondría los zapatos, pintaría mis labios con un rojo suave para no mancharte y correría escaleras abajo sin esperar el ascensor.


Pasearíamos por la playa, donde rompen las olas con los pantalones remangados dejando que la espuma roce nuestros pies.

Te hablaré sólo de cosas bonitas y esperaré a que quieras tomarme la mano.

Te invitaría a nadar un par de largos por la playa pequeñita y si no fuera una playa tan urbana, a secar nuestros cuerpos desnudos sobre la arena.

Aquí se acaba la historia. No hace tiempo para ir a la playa, no sabes el camino de mi casa, no estamos enamorados y me parece, que mojarte no te va.

Pero un poco de imaginación no creo que me mate.

Si no fuera tan difícil, me alejaría de ti. Buscaría una casa en la montaña, con vistas al mar, plantaría muchas flores, un cerezo una higuera un acebo y un olivo.

Pondría un detector contra “hombres duros” que naturalmente te alejaría de mis dominios.

Juego con mi cabeza, disfruto con tu ausencia y te tengo, mucho más, que si te tuviera.

Eres mi más oculto tesoro.




Y si el mundo se quiere parar, que se pare...

CGC

sábado, 3 de mayo de 2008

Todavía te espero


Todavía te espero

Todavía te espero
En esta tarde gris de domingo
Sueño con tu boca tus ojos
Tus piernas y esas manos
Bonitas

Te espero te huelo
Me envuelve tu voz
Tus gestos de hombre

Espero romper las barreras
Entrar en tu espacio
Ser la mujer que te quiera
Hasta el final de los tiempos

Te espero, todavía espero,
Que des ese paso pequeño
Que aparte el hielo del fuego.

Es un domingo gris y yo cariño mío

Te espero

CGC

jueves, 1 de mayo de 2008

Josefina de la Torre.Todos los días


Todos los días
llama a mi puerta el desconsuelo
Estoy vacía y su eco resuena
por todos los rincones de mi vida.
Se estremece mi sangre
que es un hilo de hielo
al faltarme el calor de tu presencia.
No comprendo el idioma del paisaje;
qué quiere decir sol,
cielo azul
aire.
No comprendo mi ritmo,
ni mi esencia,
ni por qué sigo andando,
respirando,
contemplando a la gente,
a los perros que pasan,
a los pájaros
que mi balcón visitan diariamente.
Ni por qué la mirada,
mis ojos,
abarcan el entorno que me envuelve.
Ya no comprendo nada.
El mundo se me ha vuelto
un compañero extraño
que camina a mi lado
y no conozco.
¿Qué quiere decir vida?
Ya no encuentro
aquel sabor que un tiempo me dejara.
Las palmas de mis manos
se cierran sin calor,
desconsoladas.
Que eran tuyos tu casa y tu paisaje;
que está en ellos la huella de tus pasos,
el hueco de tu cuerpo
Y está la casa llena
de tu recuerdo

Josefina de la Torre

lunes, 28 de abril de 2008

El sol de mis ojos


Podría ponerme una venda en los ojos, bajar las escaleras, salir a la calle y dejándome guiar por el imán de tu persona, llegar hasta tu casa, subir las escaleras, atravesar la madera de tu puerta, ir directa a tu habitación, meterme en tu cama, sin despertarte y pedir que se acabe el mundo de una puñetera vez.

Ahí, acurrucada en tu espalda con la nariz en tu nuca, sin tocarte, pasando mi brazo izquierdo por tu cintura, sin despertarte, buscando los talones de tus pies con la punta de mis dedos. Pero no te muevas, amor mío, pues temo que una sola de tus carias, acabe con mi vida.

Voy a hacerte un café de Colombia, una tostada a la plancha, con mantequilla y mermelada de fresa, huevos fritos con beicon, zumo de naranja y pomelo. Bajaré a la calle a robar una rosa roja para ti.

Todo es un sueño, que contigo, nunca se transforma en pesadilla. Tampoco en realidad. Yo he nacido para tus brazos, para tu corazón, para tus manos y para el silencio sideral que hay entre nosotros. Que no se rompa el hechizo de saber que estás vivo, que estás ahí, que existes, en este planeta, que sin tí, sólo gira y gira, sin sentido.

Eres el sol de mis ojos.
Quién sabe si algún día te amaré...

CGC